jueves, 10 de diciembre de 2009

Memento vivere. Acuérdate de vivir

"Memento vivere”, se podía leer en algunas inscripciones de antiguos relojes de sol.
Acuérdate de vivir. Cuando veas pasar el tiempo inexorable, arrastrado por el sol de estos días inciertos, acuérdate de lo que queda pendiente, de la obligación de perseguir los sueños, de las ventanas abiertas.
Acuérdate de vivir pretende mirar al futuro, un futuro que no es mera conjetura, que no se lee en la borra del café, que no es el destino trágico e inalterable que escribieron dioses caprichosos.
Es un futuro donde se rompen los espejismos, en el que estallan los oxímoron, en el que el desempleado encuentra trabajo y redención, un futuro que se cuela por la ventana en forma de susurro, o que encontramos en un papel escrito en la cocina, en el que los ángeles vuelven a ver arder las calles, en el que en la pared de enfrente alguien escribe un saludo de paz, un buenos días.
Y para ver el futuro hacemos repaso de las cicatrices, de todo lo que fuimos, empleamos la memoria como herramienta cargada de poesía, como el último patrimonio inviolable que nos ayuda a ser más libres.
Y, aunque la desatendamos de cuando en cuando, recordamos la obligación de ser felices, de trazar nuestro propio camino.
Aunque la ciudad a veces parezca Fort Apache a punto de claudicar, aunque a veces tu pena exhale un perfume muy dulce y se apaguen los cuerpos, acuérdate de vivir.
En este mundo de emergencias rutinarias es indispensable recordarlo.
A pesar de que el reloj consuma nuestras horas y el tedio congele nuestros sueños.
O por eso. Memento vivere".
Ismael Serrano.

2 comentarios:

lunares dijo...

¡Qué bien me ha venido este post!
Estando como estoy en este pequeño marasmo que me ha llevado la vida.
Ayer mismo decía yo a otra persona "¡Vive! No te quedes atrapada en los miedos, en la incertidumbre. Yo tampoco se muy bien como hacerlo. Pero hay que intentarlo. DEBEMOS intentarlo".
De vivir se nos llena el cuerpo de cicatrices. Así que, desconfiemos de aquel que muestra su piel, su alma y su corazón, como una patena. O no arriesgo, o no amó, o no vivió. O todo junto.

Anónimo dijo...

Olé!!!
Vivamos dejándonos la piel, "...aunque el reloj consuma nuestras horas y el tedio congele nuestros sueños. O por eso..." pero juntas.