miércoles, 25 de marzo de 2009

La ventana indiscreta


En determinadas circunstancias tu casa puede ser un escaparate.
Y la de los demás también.
Es una comunidad de vidas comunes y separadas por años luz.
Y a la vez tan cercana.
Casi puedes oler el café recién hecho,
la comida frente al televisor,
leer por encima del hombro su libro,
teclear en su ordenador,
oler su ropa limpia.
Imaginar sus sueños
y silbar sus canciones.

Celebras sus cumpleaños,
sus comidas familiares.
Casi compartes sus llamadas a medianoche.
Y hasta puedes suspirar con sus ligues.
Emocionarse con vidas ajenas.

Es una exageración, lo sé.
Imaginación al poder.

Pero a veces me da por pensar que cualquier día,
me veré en un video de Youtube
con las "verguenzas" al aire (como diría mi abuela)

No pasa nada.
Que el europeísmo invada nuestras casas
y nuestra ropa interior.

5 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Qué bonito. Si yo siempre he pensado lo mismo: se puede estar tan cerca y tan lejos de los demás, que es todo un rollo. Y nada, vi tus latidos en mi blog y vi que te gusta Mi vida sin mí. Yo creo que es una maravilla de película. Y esa escena del coche sí que te quita el aliento.

Muchos besos y estamos en contacto =D

OESED dijo...

muchas gracias por cada comentario que dejas en mi blog.
el último me ha exo hasta llorar pensando q he decidido luchar en una batalla en la q solo lucho yo, nadie gana pero yo si pierdo.

ni siquiera se quien esta detrás del nick de Ra. pero me das rayitos de sol como el dios q lleva tu nombre cada vez q me encuentro un comentario tuyo

muaaaaaaaaaaaka

Ra dijo...

Ésperame en Siberia: Tu Blog lo descubrí hace tiempo, ojalá disponga de más para seguirte y si me lo permites, dejar mis latidos como dices. Gracias por teclear por este mi espacio virtual.
Maravillosa película sí.
Aprovecharé estos días próximos de vacas para "re-verla"(existirá este palabro?)

OESED: Gracias a tí. Me has ruborizado, ups! Sólo lucha ahora por una cosa: Quiérete.
Besos.

Anónimo dijo...

Me uno a los comentarios. Muy bonito lo que dices, yo también me he sentido muchas veces así, cuando al llegar al piso algún aroma de alguna casa de vecinos invade el rellano. Siempre tan lejos y a la vez tan cerca, incluso de las personas que amas. Gracias a ti también, que creo que nunca te lo he dicho, por este blog, al que debería entrar más a menudo.Hasta pronto. Julián, sus paranoias y el aroma de una café mañanero te saludan.

Ra dijo...

Julián, como siempre, un placer, ya lo sabes.
Seguirás por "tu pueblo manchego" en junio?
Nos gustaría visitarte.... ya sabes a quién me gustaría conocer, no? (ssshhhhhhh)
Cuándo marchas a las Américas?
Besines.