Cuando estás dentro del torbellino, que no huracán, porque la mente y los sentidos traicionan...
Digo que cuando estás en mitad, ahí, con toda la ventisca dándote, la arenilla que se te mete por todo orificio, y el suelo te da vértigo; entonces es mejor cerrar los ojos fuerte fuerte y esperar a que pase todo.
Luego, cuando el polvo repose, y todo vuelva más o menos a su lugar, te sientas con tu taza de té con limón, o mejor aún, con tu copita, que el alcohol da más perspectiva, y empiezas desde cero a enumerar el por qué de la llegada de esa ventolera que puso patas arriba tu vida mientras duró.
Y, claro, desde fuera todo se ve tan distinto!
Y ahora miras con otros ojos y dices... pero en qué estaría yo pensando!!????
Lo cual no quiere decir que de vez en cuando ese aire sea necesario para limpiar y arrasar con la hojarasca.
